viernes, 12 de diciembre de 2008

Turismo Litoral

Desde hace casi un siglo, sobre todo hoy día se identifican vacaciones y orillas del mar buscando un ocio y recreo del sol y baño.de esta forma litoral y mar, junto con las condiciones climáticas, se configuran probablemente como los recursos básicos del desarrollo de la moderna actividad turística (Burton 1997). Pero no todos los litorales con el simple hecho de serlos, se convierten en espacios demandados por el turismo. Debe reunir un conjunto diverso y complejo de condiciones que pueden clasificarse en 5 categorías: condiciones físicas, accesibilidad, propiedad del suelo, marco legal y sociopolítico, y entorno sociocultural. Días soleados, la escases de lluvias y las temperaturas moderadas- cálidas son los rasgos climáticos más favorables para la implementación y estacionalidad del turismo a orillas del mar.
La mayoría de las mencionadas condiciones físicas coinciden, a escala mundial, con las regiones de litorales arenosos y con aquellos que poseen características climáticas mas adecuadas para el desarrollo de la actividad turística. Sin embargo, la utilización turística de las condiciones geonaturales mas favorables no es factible sin el acceso de estos espacios; se requieren, pues, dos tipos de accesibilidad. Por un lado, como es natural, el acceso físico al área litoral en cuestión, más o menos fácil en la medida que lo permiten las infraestructuras existentes o la proximidad a centros de llegada de transporte. Por otro lado, la accesibilidad en términos de mercado, esto es, la proximidad relativa de los litorales a los focos emisores de demanda, distancia medida en términos de tiempo de desplazamiento o de costo económico. La franja litoral del territorio es, por definición, una banda reducida de espacio; de ahí la forma de la propiedad de suelo puede condicionar hasta cierto punto, el modo en que se conforma el espacio turístico en las costas. Así un patrón de propiedad individual muy fragmentada deriva, en muchas ocasiones en un espacio turístico litoral de configuración espontanea y afectado por procesos especulativos; mientras que la propiedad pública acostumbrada a ser la base para proyectos turísticos de planificación urbanística o integral.
La localización y desarrollo de los espacios turísticos en el litoral también dependen de las condiciones fijadas por el marco jurídico legal que sea de aplicación en el territorio. Las regulaciones legales pueden ser excluyentes o favorecedoras de la explotación turística de los márgenes marítimos terrestres.
Igualmente de carácter social son otras consideraciones para la existencia y promociones de los espacios turísticos de litoral;: la disponibilidad de infraestructura y servicios colectivos tales como alumbrado, agua potable, alcantarillado; la existencia de la necesaria fuerza de trabajo; la ventajas comparativas en los precios par toda clase de bienes y servicios.
Dicho aprovechamiento supone el uso y consumo especifico del espacio litoral, que solo son posibles si se ha adaptado y transformado en alguna medida el ámbito geonatural para funcionalizarlo turísticamente (Sánchez, 1985). La adaptación y transformación que supone la funcionalización turística del ámbito costero, se dan en un doble sentido: por un lado, se diseñan y recrea el litoral como espacio de ocio y recreación; por otro se estructura y organiza el espacio para poder acoger y mantener al turista usuario de la franja costera.
El rasgo espacial dominante en todo el litoral como función turística en su linealidad, directamente ligada a demandas turísticas especificas como la proximidad al medio acuático o la visión paisajística de la costa.
La estacionalidad, factor presente en muchas áreas del turismo litoral condicionan también la organización espacial y el funcionamiento del mismo en el sentido que las puntas de demanda marcan los niveles de equipamiento y dotación de plazas. Para ser consumido el espacio tiene que ser parcelado y sometido a la multiplicación de alojamiento, residencia secundaria, infraestructura y ofertas complementarias. Pero raramente el espacio natural costero estructurado como espacio turístico litoral es autosuficiente.
Los litorales son espacios dependientes del resto del territorio cercano o alejado, lo que implica que la extensión y profundidad de las adaptaciones y transformaciones, que supone el turismo litoral, se prolonguen más allá de la estricta costa. La costa con función turística depende primeramente de la demanda externa al propio espacio, así como los recursos materiales, humanos, de capital, y también de modelos de gestión.
El espacio turístico litoral es dependiente del equilibrio entre las necesidades de provisión, de servicios, de ocio y de recreación, por una parte, y, por otra, de las exigencias de localidad medioambiental que son su primer fundamento.
Fuente: Geografia Mundial del Turimo, D.A.Barrado